"Bienvenido a Homerica"
La crisis comienza en la escuela primaria de Springfield, donde el almuerzo consiste en las nuevas hamburguesas "verdes" de la cadena de Krusty, hechas con ingredientes totalmente naturales. Sin embargo, lo que parecía una opción saludable desata un caos: toda la población que las probó sufre una intoxicación masiva por cebada contaminada con **cornezuelo**, un hongo alucinógeno. Tras una investigación, descubren que la cebada procedía de la vecina ciudad de **Ogdenville**, una próspera comunidad de inmigrantes noruegos dedicada a la agricultura.
Los ciudadanos de Springfield imponen un boicot total a los productos de Ogdenville. Este boicot tiene un éxito tan rotundo que la economía de Ogdenville se derrumba por completo. Sus habitantes, que solo hablan noruego y cantan canciones tradicionales, se ven obligados a emigrar a Springfield en masa para buscar trabajo y sustento.
Al principio, los springfieldianos se muestran amigables y solidarios. Incluso Homer, con su típica torpeza, intenta "ayudar" a un inmigrante a encontrar trabajo en la planta nuclear. Pero la situación pronto se desborda. Las pequeñas diferencias culturales se convierten en grandes problemas: la sala de espera del hospital se llena de gente con zuecos, la taberna de Moe se ve obligada a servir **aquavit** en lugar de cerveza Duff, y los recién llegados, por su ética de trabajo, consiguen todos los empleos, dejando a vagos como Homer sin nada que hacer.
La tensión crece hasta que el Alcalde Quimby, presionado por una turba enfurecida, declara el estado de emergencia y **cierra la frontera** con Ogdenville. Homer, sintiéndose patriota (y aburrido), se une a un grupo de vigilantes fronterizos liderados por el Tío Moe, que pasan las noches asustando a los inmigrantes que intentan cruzar para usar sus servicios.
La situación llega a un punto crítico cuando un partido de fútbol entre ambas ciudades termina en una batalla campal con un queso gigante y un arenque. Al darse cuenta de que no pueden convivir, los ciudadanos deciden tomar una medida drástica y simbólica: construir **un gran muro** que divida para siempre Springfield de Ogdenville.
La ironía final es que, durante la construcción del muro, springfieldianos y ogdenvillanos trabajan codo con codo. Entre martillazos y mezcla de cemento, descubren que tienen mucho en común, como su amor por la comida grasienta y las canciones estúpidas. Cuando el muro está terminado, incluye una pequeña puerta. En la escena final, ambos pueblos se reúnen para una gran fiesta con salchichas y cerveza, demostrando que el muro, en lugar de separarlos, les ha dado una excusa para conocerse y aceptar sus diferencias.
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