El crack de 1929 y la gran depresión
Finalizada la guerra, el panorama social y económico de Europa era desolador. Las ciudades estaban destruidas, sus economías paralizadas, murieron muchas personas, otras quedaron discapacitadas. Mientras tanto, Estados Unidos, que no tuvo el conflicto dentro de su territorio, se industrializó aceleradamente y se convirtió en el principal acreedor para la reconstrucción posbélica. Ante la ausencia de compradores y la sobreoferta o sobreproducción de mercancías, Estados Unidos se enfrenta a una fuerte crisis económica, cuyos efectos se extendieron a nivel mundial. Esto provocó la caída de la Bolsa de Valores de Nueva York en Wall Street el 24 de octubre de 1929. La crisis se prolongó, aproximadamente, por una década y afectó, primero, a los países industrializados o desarrollados.
Entre las causas de este hecho destacan: • Distribución inapropiada de la riqueza. • Economía inestable por la alta especulación en la Bolsa de Valores de Nueva York. • Sobreproducción industrial. • El sistema de ventas a créditos provocó endeudamiento desmedido. • La falta de capacidad de pago de los países europeos para pagar los dólares que Estados Unidos les prestó después de la Primera Guerra Mundial. Principales consecuencias de la crisis de 1929 y depresión de los 30 La producción de 1929 estaba colocada en los mercados internacionales y por esta razón ya se había recibido el pago correspondiente. Pero a partir de 1930, la crisis norteamericana adquirió características catastróficas debido al cierre de los mercados que adquirían los productos latinoamericanos, especialmente el estadounidense, lo que provocó la disminución de los ingresos para el Estado y el aumento de la deuda externa. La situación obligó al cambio del modelo de producción “hacia afuera” por el denominado “desarrollo hacia adentro”, mediante el cual los gobiernos latinoamericanos estimularon la industria interna. Sus repercusiones se manifiestan, básicamente, en los siguientes campos: Económico. La paralización del comercio en Estados Unidos y la crisis del comercio exterior de Europa y América Latina se extendió por todo el mundo capitalista. Se redujo la compra de materias primas y productos a otros países, por lo que disminuyeron las inversiones. El patrón oro dejó de utilizarse y el respaldo de la moneda pasó a ser el dólar y la libra esterlina; entonces, las divisas nacionales se devaluaron con respecto a esas monedas. Descendió la producción agrícola y se impulsó el desarrollo industrial. Político. El Estado liberal entró en crisis. Los estados se vieron obligados a intervenir en la economía. La esfera de influencia de Estados Unidos se extendió a otras regiones geográficas. Disminuyeron los ingresos del estado y aumentó la deuda externa. Social. Se elevó el índice de desempleo: 6 millones en Alemania, 3 millones en Gran Bretaña y 13 millones en Estados Unidos. Aumentaron las protestas sociales. La pobreza se incrementó y con ello, los problemas sociales como la delincuencia. La problemática social abrió espacio para la expansión del socialismo. El crecimiento de la inflación empeoró las condiciones de vida. Al recuperarse la economía mundial, a mediados de la década de 1930, algunos países como Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos, empezaron a invertir en América Latina; este proceso se interrumpió con la Segunda Guerra Mundial.
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